Thursday, May 24, 2012
Chamacos de la cuarta edad
Wednesday, November 7, 2007
La muerte, James Joyce y Leopold Bloom en el cementerio de Dublín
Para el regreso a este bloggeo tal vez inútil, nomeimporta.
Algo sobre eso del día de muertos, nada mejor que Joyce, a quien cito de su perenne Ulises, la banal escena del cementerio en Dublín, por la mañana, donde ascienden como vapor los monólogos internos de Leopold Bloom:“Bueno; es un largo descanso. No se siente más. Es en el momento mismo que uno siente. Debe de ser terriblemente desagradable. No se puede creer al principio. Debe de ser una equivocación: algún otro. Vea si es en la casa de enfrente. Espere, no quisiera todavía. Luego la oscurecida cámara mortuoria. Haría falta luz. Cuchicheando alrededor de uno. ¿Quieres que llamemos a un sacerdote? Luego divagando y vagando. En el delirio todo lo que se ocultó durante la vida. La lucha con al muerte. Su sueño no es natural. Apriete su párpado inferior. Observar si la nariz está afilada, si se hunde su mandíbula, si amarillean las plantas de sus pies. Sacar la almohada y dejarlo terminar en el piso, ya que está condenado. El demonio en ese cuadro de la muerte del pecador mostrándole una mujer. Muriéndose por abrazarla en camisa. Último acto de Lucía. ¿No te volveré a contemplar jamás? ¡Bum! Expira. Por fin se fue. La gente habla un poco de uno; se olvidan. Nos e olviden de rezar por él. Recuérdenlo en sus oraciones. Hasta Parnell. La flor de un día se está extinguiendo. Luego siguen: cayendo en un agujero uno después del otro”.
(…) La tontita de Milly, enterrando al pequeño pájaro muerto en la caja de fósforos de la cocina, una corona de margarita y pedacitos de collares rotos sobre la tumba.
La muerte, James Joyce y Leopold Bloom en el cementerio de Dublín
Para el regreso a este bloggeo tal vez inútil, nomeimporta.
Algo sobre eso del día de muertos, nada mejor que Joyce, a quien cito de su perenne Ulises, la banal escena del cementerio en Dublín, por la mañana, donde ascienden como vapor los monólogos internos de Leopold Bloom:“Bueno; es un largo descanso. No se siente más. Es en el momento mismo que uno siente. Debe de ser terriblemente desagradable. No se puede creer al principio. Debe de ser una equivocación: algún otro. Vea si es en la casa de enfrente. Espere, no quisiera todavía. Luego la oscurecida cámara mortuoria. Haría falta luz. Cuchicheando alrededor de uno. ¿Quieres que llamemos a un sacerdote? Luego divagando y vagando. En el delirio todo lo que se ocultó durante la vida. La lucha con al muerte. Su sueño no es natural. Apriete su párpado inferior. Observar si la nariz está afilada, si se hunde su mandíbula, si amarillean las plantas de sus pies. Sacar la almohada y dejarlo terminar en el piso, ya que está condenado. El demonio en ese cuadro de la muerte del pecador mostrándole una mujer. Muriéndose por abrazarla en camisa. Último acto de Lucía. ¿No te volveré a contemplar jamás? ¡Bum! Expira. Por fin se fue. La gente habla un poco de uno; se olvidan. Nos e olviden de rezar por él. Recuérdenlo en sus oraciones. Hasta Parnell. La flor de un día se está extinguiendo. Luego siguen: cayendo en un agujero uno después del otro”.
(…) La tontita de Milly, enterrando al pequeño pájaro muerto en la caja de fósforos de la cocina, una corona de margarita y pedacitos de collares otos sobre la tumba.
La muerte, James Joyce y Leopold Bloom en el cementerio de Dublín
Para el regreso a este bloggeo tal vez inútil, nomeimporta.
Algo sobre eso del día de muertos, nada mejor que Joyce, a quien cito de su perenne Ulises, la banal escena del cementerio en Dublín, por la mañana, donde ascienden como vapor los monólogos internos de Leopold Bloom:“Bueno; es un largo descanso. Nos e siente más. Es en el momento mismo que uno siente. Debe de ser terriblemente desagradable. No se puede creer al principio. Debe de ser una equivocación: algún otro. Vea si es en la casa de enfrente. Espere, no quisiera todavía. Luego la oscurecida cámara mortuoria. Haría falta luz. Cuchicheando alrededor de uno. ¿Quieres que llamemos a un sacerdote? Luego divagando y vagando. En el delirio todo lo que se ocultó durante la vida. La lucha con al muerte. Su sueño no es natural. Apriete su párpado inferior. Observar si la nariz está afilada, si se hunde su mandíbula, si amarillean las plantas de sus pies. Sacar la almohada y dejarlo terminar en el piso, ya que está condenado. El demonio en ese cuadro de la muerte del pecador mostrándole una mujer. Muriéndose por abrazarla en camisa. Último acto de Lucía. ¿No te volveré a contemplar jamás? ¡Bum! Expira. Por fin se fue. La gente habla un poco de uno; se olvidan. Nos e olviden de rezar por él. Recuérdenlo en sus oraciones. Hasta Parnell. La flor de un día se está extinguiendo. Luego siguen: cayendo en un agujero uno después del otro”.
(…) La tontita de Milly, enterrando al pequeño pájaro muerto en la caja de fósforos de la cocina, una corona de margarita y pedacitos de collares otos sobre la tumba.
Saturday, September 8, 2007
El final de los tiempos
Giovani Papini
Historia de Cristo
Tuesday, August 14, 2007
Óbito de Ángeles en el postparaíso
– Maravilloso que me quede claro que esto ya fue soñado o imaginado –que es lo mismo…
– No sería soñado si no lo estuviéramos conversando.
– Sí, siempre fue así pero siempre se atraviesan nubes de oscurantismo que preparan el camino a una época luminosa pero de severo sufrimiento, de prueba de luz cegadora y temible que puede confundirse con energía pura, como los sueños con la imaginación.
– Entonces no es lo mismo.
– Sí y no… Siempre hay una generación privilegia que se coloca en la cresta de un cambio que sólo se produce con decenas de miles de años de evolución. La vida burbuja y perece, en millones de formas diferentes.
– ¿Y los diseñadores?
– ¡Somos nosotros! Creí que lo habías entendido
– ¿Realmente lo comprendemos?
– Si te das el tiempo. Es el verdadero poder del verbo. Nuestra generación lo comprendió y entonces hicimos la luz.
– No me gusta tanto.
– No te tiene que gustar. Eres parte del ciclo, sólo teníamos que decidirnos.
– ¿Y crees que fue lo correcto?
– ¿Podrías rechazar la inmortalidad? Siempre hemos sido inmortales aun ahora, en nuestro ocaso. Es la historia de lo que fue y estamos aquí en el principio.Sunday, August 5, 2007
Labial
Fruta nerviosa, aficionada a la torsión.
Comisuras exaltadas,
apetito de tornasol.
licores de amor violento.
Desmesura del elíxir contagioso,
sonrisa de orgasmo en un rincón mugriento.
Busco mordidas hirientes,
que aprisionen el veneno dulce
del ácido amanecer,
labios pegajosos
que de noche me devoren la viva láctea.
para extraviarme en la locura de tu sabor,
deseando fallecer en tu oculto calor,
delirio de labios, boca de muerte,
en tu lengua está mi perdición,
la de ya nunca perderte
que busca el nervio en tintes dementes.
Garabato pánico latente
que festeja en la química
la saliva de la eternidad,
mi salvación en la humedad.
Anhelo de tormenta sofocada
en dos cuerpos que se queman,
que se buscan la lengua entre sal ardiente,
que juntos nacen,
y siempre juntos perecen.

